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Carta abierta en respuesta al informe The Dark Side of Coal: Paramilitary Violence in the Mining Region of Cesar, Colombia, publicado por PAX, Países Bajos

3 de julio de 2014

PAX ha tergiversado los hechos sin realizar esfuerzo alguno por investigar y presentar la verdad honestamente. La historia contada por PAX podría ser utilizada para una buena novela, o posiblemente para una buena película de ficción, pero lo dicho allí de ninguna manera representa la verdad acerca de Drummond en Colombia o de la industria del carbón en el país. PAX se presenta como una organización que se basa en una ideología religiosa, pero publica este informe que no respeta la verdad y es degradante para Drummond, sus empleados y para Colombia.

Drummond suministró información detallada a los autores, empleados de PAX, acerca de la verdad detrás de algunas de estas acusaciones, pero PAX optó por desconocerla, excepto por una mención breve en el anexo. A cambio, eligió confiar en la información suministrada por autores de masacres condenados y que repetidamente han contradicho sus propias declaraciones.

Un ejemplo, uno de los muchos datos suministrados a PAX por Drummond, es la información ofrecida por alias “El Tigre”, un paramilitar condenado. En 2008 y 2009, El Tigre rindió declaración en numerosas oportunidades durante el proceso de Justicia y Paz sin mencionar a Drummond. A finales de 2009, los abogados Otero y Collingsworth contactaron a El Tigre. En diciembre de 2009, El Tigre rindió una “declaración” a estos abogados afirmando tener conocimiento de vínculos entre Drummond y las AUC. Esta declaración fue tomada sin oportunidad de contrainterrogatorio y no constituye prueba admisible en un juicio.

Sin embargo, tres meses después, en febrero de 2010, El Tigre rindió declaración ante la Fiscalía General de la República de Colombia, bajo la gravedad de juramento, afirmando que nunca supo ni le ordenaron contactar a Drummond, que en ningún momento recibió dinero ni apoyo logístico de la compañía, y que tampoco tuvo conocimiento de vínculo alguno entre los paramilitares y la empresa. PAX optó por utilizar la información de la “declaración” de El Tigre, pero decidió conscientemente hacer caso omiso del testimonio rendido bajo juramento. Este es un ejemplo del reportaje sesgado y falso practicado por PAX.

No entendemos la confianza absoluta de PAX en las “declaraciones” buscadas por abogados de víctimas, conformadas por personas y familias supuestamente perjudicadas por el accionar de grupos paramilitares ilegales. Estas “declaraciones” fueron tomadas a individuos condenados quienes han hecho acusaciones falsas y contradictorias contra Drummond y su operación en Colombia. Reiteramos que estas declaraciones no fueron tomadas bajo juramento, contienen información falsa, y su contenido ha sido contradicho por el testimonio de las mismas personas. Varios de estos testigos citados en el informe recibieron pagos de los abogados durante el tiempo en que dieron sus declaraciones.

Según correspondencia intercambiada por los abogados, estos planeaban traer a Colombia hasta US$ 10.000 en efectivo (el máximo permitido por la ley) para pagar a los “testigos”. Según las reglas éticas del ejercicio de la profesión de abogado, en muchos países alrededor del mundo, esta acción podría y debería llevar a la inhabilidad de estos profesionales para ejercer el Derecho. En esas comunicaciones, los abogados afirman: “Si no nos gusta lo que vemos, no pagamos.”

El informe emitido por PAX es una tergiversación tan evidente de los hechos que creemos que pretendió tergiversar la verdad, intencionalmente. ¿Podría alguien ser tan ciego con respecto a la abrumadora cantidad de información disponible? No lo creemos. Esto nos lleva a formular las preguntas:

¿Cuál es el propósito real?

¿Qué pretenden?

PAX se presenta como solidaria con una ideología religiosa. ¿Si es así, cómo pueden ser tan irrespetuosos de la verdad y degradar de tal manera a nuestra organización y a nuestros empleados?

 

Esperamos, no, exigimos que PAX se retracte de lo dicho en este informe que es falso, difamador y perjudicial para Drummond, sus empleados, la industria carbonera y para el pueblo colombiano. Cuestionamos la integridad de PAX y sus motivos para publicar este informe y creemos que su organización no debe ser considerada como un adalid de los derechos humanos. En ese sentido, PAX debe ser investigada y responsabilizada por difamación y calumnia, y por actos posiblemente criminales.

Hemos preparado una respuesta más detallada al informe de PAX que se puede leer aquí: Respuesta a informe de Pax